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JAUME I EL CONQUISTADOR

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Hijo de Pedro el Católico y de María de Montpellier. A la muerte de su padre en la batalla de Muret (1213) en la que participó defendiendo a sus vasallos occitanos, Jaime quedó en poder de Simón de Montfort, el líder de la cruzada contra los albigenses y enemigo de los líderes occitanos. No lo entregó a los aragoneses hasta después de un año de reclamaciones y sólo por mandato del papa Inocencio III. Durante su minoría, estuvo bajo la tutela de los templarios en el castillo de Monzón. Actuó como regente el conde Sancho Raimúndez, hijo de Ramón Berenguer IV y tío abuelo de Jaime.

Tenía unos seis años cuando fue jurado en las Cortes de Lérida de 1214. En septiembre de 1218 se celebraron por primera vez en Lérida unas Cortes generales de aragoneses y catalanes, en las cuales fue declarado mayor de edad. Heredó el señorío de Montpellier a la muerte de su madre (1219).

En febrero de 1221 se desposó con Leonor de Castilla, hermana de Doña Berenguela y tía de Fernando III de Castilla. Anulado su primer casamiento por razón de parentesco, contrajo segundo matrimonio con la princesa Violante, hija de Andrés II, rey de Hungría (8 de septiembre de 1235). Por el testamento de su primo Nuño Sánchez, heredó los condados de Rosellón y Cerdeña y el vizcondado de Fenolledas en Francia (1241).

Reinado

Durante los quince primeros años de su reinado, mantuvo diversas luchas contra la nobleza aragonesa que incluso llegó a hacerle prisionero en 1224. En 1227 afrontó un nuevo alzamiento nobiliario aragonés, dirigido por el infante Fernando, tio del rey, que terminó, gracias a la intervención papal a través del arzobispo de Tortosa, con la firma de la concordia de Alcalá (marzo de 1227). Este tratado marcó el triunfo de la monarquía sobre los levantiscos nobles, dándole la estabilidad necesarioa para iniciar las campañas contras los musulmanes. Esta estabilidad realimentó el apaciguamiento de las reclamaciones de la nobleza.

Conquista de Mallorca

Ante los ataques de los piratas mallorquines, los mercaderes de Barcelona, Tarragona y Tortosa pidieron ayuda al monarca para acabar con la amenaza. Así, en una reunión de Barcelona (diciembre de 1128) le ofrecieron sus naves, mientras que los nobles catalanes acordaron participar en la empresa a cambio del botín y dominios territoriales. En otra reunión en Lérida, los nobles aragoneses aceptaron las mismas condiciones, pero sugirieron al rey que la empresa se dirigiera contra los musulmanes de Valencia, por lo que su participación no sería significativa.

Aunque un grupo de caballeros aragoneses participó en la campaña debido a sus obligaciones con el rey, la conquista de Mallorca sería una empresa fundamentalmente catalana (catalanes serían también posteriormente la mayoría de sus repobladores). En 1229, la escuadra catalana parte de Salou, y conquista Mallorca a Abú Yahya, el gobernador almohade semi-independiente de la isla.

Las tropas catalano-aragonesas desembarcan en Santa Ponsa y vencen a los musulmanes en la batalla de Portopi (13 de septiembre de 1229). Tras tomar y pasar a cuchillo la ciudad de Mallorca (Medina Mayurka), en diciembre de 1229, se apoderaron de la isla en pocos meses, salvo un pequeño núcleo de resistencia musulmana, que logró mantenerse en la sierra de Tramontana hasta 1232. Los pobladores musulmanes huyen a África o son esclavizados, en tanto que la isla es repoblada con catalanes.

Mallorca se constituyó como un reino más de la Corona de Aragón bajo el nombre de regnum Maioricarum et insulae adyacentes, el cual obtuvo una carta de franquicia en 1230. La institución en 1249 del municipio de Mallorca (actual Palma de Mallorca) contribuiría a la institucionalización del reino.

Conquista de Menorca

Entretanto, el monarca estableció un protectorado sobre Menorca, rubricado por el tratado de Capdepera, por el cual los musulmanes menorquines aceptaron su soberanía (1231). El vasallaje sobre Menorca sería transferido al reino de Mallorca como parte del testamento de Jaime I. Alfonso II el Franco conquistaría de forma efectiva esta isla, después de la capitulación de Abû’Umar (1287). Fue repoblada por catalanes, aunque quedó una abundante población musulmana.

Conquista de Ibiza y Formentera

Por último, cedió la sumisión de Ibiza y Formentera a la alta aristocracia catalana (Guillermo de Montgrí, arzobispo de Tarragona, y su hermano Bernardo de Santa Eugenia), que la hizo efectiva en 1235. La isla se repobló con campesinos de Ampurias (1236).

Conquista de Valencia

La conquista de lo que posteriormente se convertiría en el reino de Valencia comienza en 1232, con la toma de Morella. En 1233 se planifica la campaña en Alcañiz, que constaría de tres etapas:

• La primera etapa se dirige contra las tierras de Castellón, con la toma de Burriana en 1233 y Peñíscola.

•La segunda etapa se dirige al sur llegando hasta el Júcar. El Puig se tomó en agosto de 1237. Tras el fracaso de la escuadra enviada por el rey de Túnez en auxilio de Valencia, se firman unas capitulaciones el 28 de septiembre, entrando el rey en la ciudad el 9 de octubre

•La tercera etapa abarca desde 1243 a 1245 llegándose a los límites estipulados en el tratado de Almizrra en 1244, firmado entre Jaime I y el infante Alfonso (futuro Alfonso X de Castilla) para delimitar las áreas de expansión sobre territorio musulmán entre Castilla y la Corona de Aragón. Las tierras al sur de la línea Biar-Villa Joyosa quedaron reservadas para Castilla (incluyendo el reino de Murcia), incorporándose al reino de Valencia por Jaime II de Aragón tras la Sentencias arbitrales de Torrellas (1304) y Elche (1305).

Jaime I obtuvo un gran triunfo sobre la nobleza aragonesa al convertir las tierras conquistadas en Valencia en un reino diferenciado unido a la Corona de Aragón (1239), ya que aquella consideraba dichos territorios como una prolongación de sus señoríos. La creación del reino provocó una iracunda reacción de la nobleza aragonesa, que veía así imposible la posibilidad de prolongar sus señoríos aragoneses en las tierras valencianas.

Política ultrapirenaica

Mediante el tratado de Corbeil (1258) Jaime finalizó las pretensiones sobre Occitania de los antiguos condes de Barcelona. En contrapartida, San Luis de Francia renunciaba a sus derechos, como descendiente de Carlomagno, sobre los condados catalanes, herederos de la Marca Hispánica.

Conquista de Murcia

Castilla había sometido Murcia a vasallaje (1243), pero los murcianos se rebelaron contra Castilla con el apoyo de Granada y los gobernantes del Norte de África (1264). La reina Violante de Castilla (esposa de Alfonso X el Sabio) pidió ayuda a su padre Jaime I. Entonces, tropas catalanas comandadas por el infante Pedro (el futuro Pedro III el Grande) conquistaron a Muhammad ibn Hûd Biha al-Dawla el reino de Murcia (1265-66). Según las condiciones del tratado de Almizra (1244), Jaime I cedió Murcia a Castilla.

Últimos años

En septiembre de 1269 salió de Barcelona con su armada para una expedición a Tierra Santa, pero dispersadas sus naves por las tormentas, tuvo que desembarcar en Aigües-Mortes, cerca de Montpellier, y hubo de renunciar a aquella empresa.

Murió en Valencia el 27 de julio de 1276 después de un reinado de sesenta y tres años.

Descendencia y Herencia

De su primera mujer, Leonor, tuvo a don Alfonso (1229-1260). Se casó con Constanza de Moncada.

De la segunda, Violante de Hungría, tuvo a:

•Don Pedro (futuro Pedro III el Grande), que le sucedió en los reinos de Aragón, Valencia y en los condados catalanes.

•Don Jaime (futuro Jaime II de Mallorca), que heredó el reino de Mallorca, que comprendía las islas Baleares —Mallorca, Menorca (todavía bajo el poder de un soberano musulmán aunque tributaria desde 1231), Ibiza y Formentera—, los condados del Rosellón y la Cerdaña y los territorios que el Conquistador conservaba en Occitania (el señorío de Montpellier, el vizcondado de Carlades, en Auvernia, y la baronía de Omelades, contigua a Montpellier).

•Don Fernando, que murió niño.

•Don Sancho, arcediano de Belchite, abad de Valladolid y arzobispo de Toledo, falleció en 1275 prisionero de los moros granadinos.

•Doña Violante, mujer de Alfonso X el Sabio.

•Doña Constanza, esposa del infante castellano Don Manuel, hermano de Alfonso X el Sabio.

•Doña Sancha, que se hizo monja y murió en Jerusalén.

•Doña María, religiosa también.

•Doña Isabel, esposa de Felipe III el Atrevido, hijo de San Luis de Francia.

Tradicionalmente se ha considerado que fue el deseo de Violante de conseguir buenas herencias para sus hijos el motivo por el que Jaime I procedió a la partición de sus reinos. Sin embargo, parece tener más sentido la concepción patrimonial de los reinos que tenía el rey. Así, hizo un primer reparto en su testamento de 1241. Según este testamento, el primogénito Alfonso heredaría Aragón y Cataluña, y Pedro, hijo de Violante, Valencia, las islas Baleares, el Rosellón, la Cerdaña y las posesiones occitanas. Dos años después, un nuevo testamento introduce a su tercer hijo en el reparto. Cataluña pasa de Alfonso a Pedro, el cual cede las islas Baleares, Rosellón, Cerdaña y las posesiones occitanas a Jaime. Nuevo testamento en 1248, incluyendo en el reparto al nuevo hijo, Fernando. A la muerte de Alfonso (1260), otorgó nuevo testamento (1262), el cual daría la configuración definitiva de la herencia.

Tras la muerte de Violante (1251) el rey se lanzó a una carrera de amoríos, teniendo múltiples hijos. De Teresa Gil de Vidaure tuvo a Jaime, señor de Jérica, y a Pedro, señor de Ayerbe. De sus relaciones amorosas con Guillema de Cabrera nació Fernán Sánchez, a quien dio la baronía de Castro; Con Berenguela Fernández tuvo a Pedro Fernández, señor de la baronía de Híjar, mientras que con Berenguela Alfonso, hija del infante Alfonso de Molina, no tuvo descendencia. Estos bastardos reales fueron el origen de algunas de las más importantes casas nobiliarias de Aragón y Valencia.

Valoraciones

El reinado de Jaime I marcó el nacimiento de una conciencia territorial en los distintos reinos de la Corona de Aragón, especialmente en Aragón y en Cataluña. Dos son los factores que contribuyeron a est hecho: la normalización del Derecho y la transformación de las Cortes en un órgano reivindicativo y representativa de la voluntad del reino, actuando como catalizadores de la creación de una conciencia diferenciadora de cada territorio. Los Fueros de Aragón se promulgaron en las cortes de Huesca (1247), sustituyendo a los diferentes códigos locales del reino. Los Usatges de Barcelona, gracias a la protección real, se extendieron por todos los condados catalanes (mediados del siglo XIII). La situación en Valencia fue diferente, puesto que la oposición de la nobleza aragonesa a la consolidación del reino hizo que los fueros valencianos (Foris et consuetudines Valentiae), otorgados por Jaime I en 1240 no triunfen definitivamente hasta 1329. En 1244, Jaime I establece que el río Cinca sería la divisoria entre Aragón y Cataluña. Desde entonces, las Cortes de cada reino se reunieron de forma separada.

El reinado de Jaime I marcó también el desplazamiento del centro de gravedad de la monarquía hacia la costa mediterránea. Así, la Corte y la cancillería —base del actual Archivo de la Corona de Aragón— se establecieron en Barcelona.

Como elementos positivos de su reinado pueden señalarse:

•La conquista y creación de los reinos de Mallorca y Valencia.

•El matrimonio del heredero de la Corona, Pedro, con Constanza de Sicilia, que daría un impulso definitivo a la expansión mediterránea de la Corona de Aragón, una vez que la Reconquista en territorio peninsular hubo concluido.

•El impulso dado al comercio y a la política norteafricana, incluyendo la redacción del Llibre del Consolat de Mar, primer código de costumbres marítimas.

•La protección dada a los judíos.

•Las reformas monetarias, con la introducción del grueso de Montpellier y la creación de monedas propias en los reinos de Valencia y Mallorca.

•La intervención en la normalización jurídica, apoyando a figuras como Raimundo de Penyafort o Vidal de Cañellas, e impulsando el Derecho romano.

•El impulso dado a las instituciones generales del reino, como las Cortes, y los ayuntamientos

•El progreso de las letras catalanas, con el rey como protagonista del Llibre dels Feits, primera gran crónica catalana medieval, escrita o dictada por el rey, en estilo autobiográfico.

Como elementos negativos, es preciso advertir que el juicio histórico como Jaime I depende del reino en el que se centra el historiador. Para los historiadores aragoneses las conclusiones suelen ser negativas, aduciendo el carácter patrimonial que dio a sus reinos, sin importarle repartir sus dominios entre sus hijos. También es criticada la fijación de la frontera catalano-aragonesa en el Cinca, lo que supuso la adjudicación final de Lérida a Cataluña y la separación definitiva de Aragón y Cataluña en dos entidades con derecho y Cortes diferentes, tras llevar cien años unidos. La expansión territorial también es enjuiciada negativamente, puesto que con la conquista y creación de los reinos de Mallorca y Valencia, la Corona se convirtió definitivamente en una entidad de carácter confederal, con la monarquía como única institución común y sin ninguna aspiración común entre los diversos reinos.

Del otro lado, para mallorquines y valencianos, la valoración es completamente opuesta: Jaime I es un gran rey, el padre fundador de los reinos, el creador de sus señas de identidad hasta nuestros días: territorio, lengua, fueros, moneda, instituciones, etc.

Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/h